¿Qué son las participaciones preferentes?

Como en algunas ocasiones te he dicho, antes de contratar cualquier producto financiero, debes conocer todas sus ventajas, pero también, todos sus inconvenientes.

¿Verdad que cuándo te vas a comprar una casa miras el precio, pero también miras la ubicación, si necesita reformas, si tiene fácil aparcamiento o tiene garaje, si hay algún supermercado cerca, si está cerca del trabajo?

Pues con los productos financieros debes hacer lo mismo porque si no, puede que firmes algo de lo que te arrepientas más adelante.

Y para conocer todos los pormenores de un producto financiero, nada mejor que ponerte en manos de un asesor financiero.

En este artículo te explicaré en qué consisten las participaciones preferentes, y también, al final, te contaré mi historia personal con las preferentes. Porque sí, yo también fui una de las víctimas de las famosas preferentes…

También puedes ver este post en formato vídeo 😉

¿Listo?

¡Comenzamos!

👉 ¿Qué son las participaciones preferentes?

Las acciones preferentes son un instrumento financiero de inversión emitidos por una entidad, las cuales no te dan derecho a voto ni participación en el capital de la empresa. Además, estas acciones no cotizan en bolsa.

Tienen el nombre de preferentes debido a que, si la entidad llega al punto de realizar un concurso de acreedores, el poseedor de estas acciones tiene preferencia a la hora de cobrar el capital obtenido (aunque solo por delante de los accionistas y por detrás de acreedores comunes y subordinados).

Debido a que estas acciones no cotizan en bolsa, el valor de las mismas lo pone al entidad emisora en el momento que se emiten y su rentabilidad depende de la diferencia entre el precio al que se compraron y el precio de venta.

En resumen, las acciones preferentes son como una especie de “bonos” que crea una entidad para inyectar dinero a su economía, pero que están muy limitadas para el inversionista.

✅ Características de las participaciones preferentes

Las características de estas acciones son:

  • La remuneración final dependerá de la diferencia entre el precio de compra y el precio de venta de esas acciones preferentes.
  • El plazo de estas acciones es indefinido, por lo que el emisor se suele reservar el derecho de cancelarlas a los cinco años.
  • No otorgan derechos políticos al inversor, es decir, carecen de voto y voz en la junta general.
  • Si se produjese una situación de concurso de acreedores, los inversores de las acciones preferentes siempre estarán por delante de los accionistas a la hora del cobro de las inversiones en la empresa, pero por detrás de todos los demás. Es decir, podemos decir que serían los penúltimos en cobrar.

Otra cosa que hay que tener en cuenta es que la inversión en participaciones preferentes conlleva gastos de administración y custodia, es decir, si posees este tipo de acciones tienes que pagar el «mantenimiento» de las mismas, y en las operaciones de compra-venta hay comisiones de intermediación.

👉 Riesgo de las participaciones preferentes

Aquí viene la letra pequeña de estos productos, y es que para conocer bien un producto tienes que conocer todas sus caras, tanto lo bueno, como lo malo.

Estos son los riesgos que conllevan las participaciones preferentes:

  • No hay ningún organismo que garantice el capital invertido. Además, una vez se quiere rescatar la inversión, estas participaciones se deben poner en venta en un mercado secundario creado para estas acciones preferentes. Por tanto, su valor está sometido a cotización, lo que puede producir que cuando se quiere conseguir el dinero de vuelta el valor se haya reducido considerablemente.
  • El FOGADE (Fondo de Garantía de Depósitos) no cubre este producto. Por tanto, en caso de quiebra de la entidad se pierde la totalidad de la inversión.
  • Su liquidez es muy baja. Como son a perpetuidad, el proceso para recuperar la inversión depende de una compra-venta, así que es engorroso y puede tardar incluso meses. En caso de tener una urgencia, puede significar un problema.

Además, este tipo de producto no cotiza en bolsa y se negocia en un mercado organizado, el Mercado de Renta Fija (AIAF). En este mercado hay fluctuaciones en los precios y, por ese motivo, el riesgo de pérdida de dinero por la disminución de valor de las emisiones de las participaciones es elevado, de modo que la mayoría de ellas pierden valor con el transcurso del tiempo.

A veces puede suceder que los clientes no consigan vender las participaciones porque no hay compradores interesados o que la venta se haga por un precio menor al del valor nominal de adquisición.

👉 A mi también me engañaron con las preferentes

Corría el año 2010 y era mi último año de la carrera (estudié Derecho y Empresariales) y, después de terminar la carrera monté mi primera empresa (eBook-teca) con dos compañeras de la universidad gracias a un proyecto de empresa que tuvimos que hacer en la carrera.

Para montar la empresa tuvimos que pedir un préstamo de 30.000€ y para ello estuvimos haciendo un tour por distintos bancos hasta que uno de ellos nos dijo que nos daba el dinero.

Imagínate nuestra alegría 😃

Pero en las condiciones del préstamo nos dijeron lo siguiente:

  • 3.000 euros tendríamos que ponerlos en un depósito a 1 mes vista.
  • Otros 3.000 euros lo teníamos que poner en otro depósito a 3 meses vista.

A nosotros nos pareció bien, porque no necesitábamos los 30.000 euros enteros en ese momento, así que firmamos todo y empezamos.

Cuando pasó el primer mes, nos devolvieron los primeros 3.000 euros, así que genial.

Pasaron dos meses más y ya se habían cumplido los 3 meses del segundo depósito, pero no nos ingresaron los otros 3.000 euros. Pensamos que habría habido algún problema pero no le dimos más importancia. Total, no necesitábamos ese dinero todavía…

Pasó otro mes y seguían sin ingresarnos el dinero. Mandamos un email al banco y nos dijeron que se había retrasado la gestión por nosequé motivo, pero que no nos preocupáramos que en breve tendríamos el dinero en la cuenta.

Pasó otro mes (5 meses ya) y seguían sin ingresarnos el dinero… Así que en este caso nos presentamos en la sucursal del banco para enterarnos bien de lo que estaba pasando.

«Hola. Venimos a ver qué está pasando con nuestro depósito de 3.000 euros que hicimos hace 5 meses, y que teníamos que haber cobrado hace 2 meses ya. ¿Qué está pasando?»

«¿Depósito? No hombre, acciones preferentes. Lo que tenéis vosotros son acciones preferentes»

Así fue como empezó la conversación en el banco. Como podrás imaginar, se nos quedó una cara de… tontos, por no decir otra cosa…

Y nos enseñaron los papeles firmados y un test de adecuación de producto donde ellos habían rellenado (y nosotros firmado) que éramos clientes ideales para ese producto por nuestra formación.

¡Pero si en la carrera no se estudian productos bancarios!

Total, que al final, después de muchos meses de pelea con el banco, de los 3.000 euros iniciales pudimos rescatar sólo 1.700 euros.

Desde ese día, tengo claro que no hay que dar nada por supuesto y que la educación financiera brilla por su ausencia, aunque tengas formación superior. Y también por eso, en G&A somos tan pesados explicando la letra pequeña a nuestros clientes 😄

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¿Por qué la gente contrata participaciones preferentes? La respuesta es sencilla: porque prometen conseguir alta rentabilidad.

Este tipo de productos remuneran muy por encima de los depósitos bancarios, con cifras que superan en muchas ocasiones el 7% TAE (incluso en tiempos pasados llegaban a astronómicas cifras superiores al 15 %).

Eso sí, hay que tener en cuenta dos “peros” importantes:

  1. La entidad emisora se reserva el derecho de suspender estas participaciones preferentes al cabo de un tiempo determinado si así le conviene (algo que puede hacer el banco, pero no el cliente).
  2. En caso de que la entidad no haya obtenido beneficios ni ha pagado dividendos ese año, puedes no cobrar el cupón anual.

En definitiva, para los inversores de tipo conservador que no quieren riesgos, lo mejor es buscar alternativas a las participaciones preferentes, como los depósitos a plazo fijo, ya que, como hemos visto, son productos con más riesgos y complicaciones. 

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